KeLoKe
La mensajería para familias con niños. Sin números de teléfono, sin anuncios y sin extraños. El primer chat de tus peques — con papá, mamá, los abuelos y los primos, y con nadie más.
Cada familia tiene su casa. Vinculas la de los abuelos, los tíos o los primos, y el árbol genealógico se dibuja solo.
Mensajes, fotos, audios y vídeos; llamadas y videollamadas de grupo. Cifrado en tránsito y alojado en Europa.
Los menores no se dan de alta solos: los añaden sus padres. Sin descubrimiento, sin desconocidos, bajo tutela.
Nueve voces: ardilla, ogro, robot, cueva, megáfono, radio… Se graba y sale con la voz puesta. Motor propio y todo en el aparato: la voz de tu peque no sale de su móvil.
Un lienzo dentro del chat: pinceles, doce colores y lápiz digital en la tablet. Se dibuja y se manda.
Un golpecito en la puerta del otro: suena y vibra. Para cuando no hace falta decir nada.
Manda un emoji solo y sale enorme y con vida: cincuenta animados de verdad. Se tocan y vuelven a moverse.
Confeti, corazones, globos, risas, fuego, nieve, aplausos… doce animaciones distintas según el emoji que mandes.
Los mensajes recibidos se leen solos al llegar, con la voz natural del móvil o con cualquiera de las voces divertidas. Para los peques que aún no leen.
Avisos de cumpleaños, y tú eliges de qué casas. Más las felicitaciones de las fechas señaladas.
Tu peque pide ayuda y a los dos padres les suena una alarma a pantalla completa, con dónde está. Gratis, para siempre.
Los padres deciden qué ven y con quién hablan sus peques. Se corta la visibilidad con quien haga falta, y nadie recibe un aviso.
No hay anuncios, ni venta de datos, ni perfiles de comportamiento. Nunca.